Este fin de semana hicimos una visita a Segóbriga, en un espléndido domingo después del viajecito a Madrid a llevar a mi sobrina. La tarde fue fenomenal y las nubes que se esparcían por el cielo azul hicieron de nuestras fotos unas postales, preciosas. Nos trajimos de recuerdo unas panorámicas hechas con las super cámaras que llevan los móviles ahora y que puede que en un futuro creen un bonito friso en mi casa. Y, cómo no, para un escritor supuso un ambiente ideal para dejar volar la imaginación y cada esquela romana y cada monumento supuso un punto de partida para la inspiración, igual un día es una buena novela...
ECN.